martes, 2 de octubre de 2007

Crónica "Un masaje de tacones altos en pies inmensos"

Un masaje de tacones altos en pies inmensos

Llegué a las galerías del Ovalo Higuereta. Entre tangas de leopardo y camisetas de fútbol estaba Nila, salón de belleza preferido por las stripers del “Moon Light” y de las más pedidas modelos de “Gamarra Fashion” ahí tendría mi cita con Fernando o “La Fer” como prefiere que le llamen.

Entré y dejé de lado las tangas y camisetas. Ahora era un rosado brillante, espejos por doquier, sillas color carmín y un sinfín de cepillos y peines los que llamaban mi atención. Hasta que apareció ella “La Fer”, media mas o menos 1.75, utilizaba trencitas y un cerquillo que intentaba ocultar las entradas características de un hombre de su edad (calculo unos 35 años), tenía puesto un Top azul con líneas rojas y un Jean ceñido a su delgado cuerpo que no le permitiría a ningún mortal decir que no es toda una mujer.

Saludó cordialmente y me dijo: hola muñeco ¿listo para tu masaje? Y yo, temeroso por aquella mirada coqueta que acompañó el saludo dije que si. Empezó con un lavado capilar y prosiguió a ponerme tres ampollas, a la segunda ampolla me contó un poco de su vida, me enteré que llego a Lima hace nueve años, porque ella es de Chiclayo, dijo que extrañaba mucho a su familia, por eso los llama casi todos los días. Le pregunté: ¿Por qué no vas a visitarlos? Y me respondió que no puede pisar Chiclayo porque su padre lo odia y no puede verlo. En ese momento le vi una pulsera de madera con imágenes de santos y para tranquilizar el ambiente tenso que se generó le pregunte si era católica, me dijo que sí y mucho, por ello perdona a su padre. Con esa última frase termino la charla; fue muy grato hablar contigo precioso, te estaré esperando para un reacondicionamiento capilar, y así de fácil se dio la vuelta y siguió con otro cliente.

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